Exámenes
Cómo preparar la EVAU desde el primer día de curso
Acabas de empezar segundo de bachillerato y la EVAU suena a junio: algo de lo que ya te preocuparás en abril. El problema es que para abril la mayor parte de tu nota ya está decidida, y no por los exámenes de la prueba. La nota con la que entras en una carrera se construye desde la primera semana de curso, en las notas de clase y en la forma en que cierras cada tema. Esto no es una guía de última hora: es el plan del curso entero, desde hoy hasta la semana de la prueba.
La EVAU no empieza en mayo
La nota de acceso a la universidad, la que se compara con la nota de corte, sale de dos piezas: aproximadamente un 60% de la media de tus dos cursos de bachillerato y un 40% de la fase obligatoria de la prueba. Con la fase voluntaria puedes sumar por encima de esa base ponderando asignaturas concretas. Los detalles cambian según la comunidad y la convocatoria, así que confirma siempre la letra pequeña con tu centro, pero la proporción de fondo lleva años siendo esa.
Léelo otra vez, porque cambia toda la estrategia del curso: el examen que hiciste en octubre también es EVAU. Un 6 en la primera evaluación de una asignatura pesa en tu nota de acceso más que muchas tardes de repaso en junio. Y al revés: la media no se arregla en mayo. No hay semana de empollar que recupere un trimestre flojo, porque esa parte de la nota ya está cerrada.
De ahí sale la única conclusión útil de todo este artículo: tratar el curso como la preparación, y la prueba de junio como el examen final de algo que llevas nueve meses haciendo. Ayuda tener las notas delante conforme llegan en vez de en una carpeta. En Aprofy puedes apuntar lo que sacas en cada asignatura en el boletín de notas, y así ver tu media real durante el curso, cuando todavía puedes hacer algo con ella.
Las dos decisiones de septiembre
La primera es saber, aunque sea de forma aproximada, qué grado o qué familia de grados te interesa. No hace falta certeza absoluta: hace falta un rango. De ahí sale la segunda decisión, que es la práctica: buscar la tabla de ponderaciones de esos grados en tu comunidad y marcar qué asignaturas ponderan más para la fase voluntaria. Esa tabla es pública y está disponible ahora. Buscarla en abril, cuando ya has repartido tus horas durante siete meses, es tarde.
La segunda decisión es más personal: identificar tus asignaturas caras. No las que menos te gustan, sino las que te cuestan más tiempo por tema. Hay quien cierra un tema de historia en dos horas y necesita cinco para uno de química. Ese dato, que solo tú tienes, es lo que hace que un horario sea realista o sea papel mojado. Si no lo sabes todavía, lo sabrás en octubre: apunta cuánto te lleva de verdad cada tema durante el primer mes y planifica con esos números.
Divide el curso en tres tramos
Un año entero no se planifica de una vez. Se planifica por tramos, y cada uno tiene un objetivo distinto.
De septiembre a diciembre: construir. Aquí no se repasa para la EVAU, se fabrica el material con el que repasarás en primavera. El objetivo de cada tema es entenderlo, cerrarlo con un esquema o unas fichas y sacar buena nota en el examen de evaluación. Si en diciembre tienes todos los temas cerrados y una media decente, vas bien aunque no hayas mirado ni un modelo de examen.
De enero a marzo: consolidar. El temario sigue avanzando, pero ahora entra una pieza nueva: una o dos sesiones semanales de repaso de lo antiguo. Es el tramo que casi todo el mundo se salta, y es exactamente donde se decide si llegas a abril con el primer trimestre vivo o si tienes que reaprenderlo desde cero.
De abril a junio: examinarte. El repaso final no consiste en releer: consiste en hacer exámenes de años anteriores cronometrados, asignatura por asignatura, y corregirlos. Si has hecho bien los dos tramos anteriores, este es el más llevadero de los tres. Si no, es el mes en el que se intenta meter un curso entero en cuatro semanas.
Tu plan para esta semana
- Pon la fecha — busca cuándo es la convocatoria de junio en tu comunidad y monta la cuenta atrás donde la veas todos los días
- Lista asignaturas y temas — el índice completo del curso lo tienes en la programación de cada asignatura
- Consulta las ponderaciones — marca las dos o tres asignaturas que más suman para los grados que te interesan
- Fija tus días de estudio — días concretos con hora y duración, no "entre semana por la tarde"
- Define tu cierre de tema — qué haces siempre cuando un tema termina en clase
- Apunta las fechas de exámenes — las de la primera evaluación, en cuanto os las den
Ese primer paso parece decorativo y no lo es. Nueve meses de plazo se sienten como tiempo infinito hasta que se convierten en tres semanas de pánico. Una cuenta atrás visible convierte "junio" en un número que baja. En Aprofy puedes crear el examen con su fecha y dejar el widget de cuenta atrás en la pantalla de inicio del móvil, que es el sitio donde de verdad lo vas a mirar.
Estudia cada tema para que aguante hasta junio
Esta es la diferencia técnica entre un examen de clase y la EVAU: en noviembre te examinas de tres temas y en junio de doce o quince. Lo que se estudia para durar se estudia de otra forma. Releer los apuntes la noche antes funciona para un control y no deja nada dentro a los diez días. Lo que sí aguanta es preguntarte el tema con los apuntes cerrados (active recall) y volver a tocarlo en intervalos crecientes (repaso espaciado).
En la práctica, tu rutina de cierre de tema puede ser tan simple como esto: cuando la profesora termina un tema en clase, ese fin de semana haces el esquema, escribes cinco preguntas tipo examen sobre él y las contestas sin mirar. Veinte minutos más tarde el tema está cerrado. Y lo importante: lo vuelves a abrir una vez en enero y otra en abril, no en una maratón de junio.
En junio no te examinas de lo que estudiaste en junio. Te examinas de lo que has repasado desde octubre.
Usa los exámenes de clase como simulacro
Tienes entre ocho y quince exámenes reales durante el curso. Son entrenamiento gratis en condiciones parecidas a las de junio, y casi nadie los aprovecha como tal. Prepáralos con formato de prueba: escribiendo a mano, con tiempo medido, sin los apuntes delante. No cambia lo que estudias, cambia cómo llegas.
Después de cada examen, dedica diez minutos a mirar los fallos y apuntarlos por tipo: lo que no sabía, lo que sabía y expliqué mal, lo que se me fue por tiempo. Esa lista, acumulada durante el curso, vale más en mayo que cualquier resumen. Y si te cuesta calcular con cuánta antelación empezar a preparar cada uno, lo tienes desarrollado en cuándo empezar a estudiar para un examen.
Cuántas horas hacen falta
No hay un número mágico, y desconfía de quien te lo dé. Lo que sí se sostiene en segundo de bachillerato suele ser algo así: dos o tres horas de estudio entre semana en los días que hayas fijado, más una sesión más larga el fin de semana. Lo que decide el resultado no es el pico de horas de una semana buena, sino que la cifra se repita en noviembre, en febrero y en abril.
Y conviene medirlo, porque las sensaciones engañan mucho. Casi todo el mundo cree que dedica más tiempo del que dedica, y casi todo el mundo reparte peor de lo que cree entre asignaturas. El timer de Aprofy registra automáticamente cada sesión, las estadísticas te enseñan cuántas horas ha recibido de verdad cada asignatura y la racha te dice cuántos días seguidos llevas sin fallar. Si además configuras los recordatorios en tus días de estudio, la decisión de sentarte deja de depender de acordarte.
Los cuatro errores que se pagan en junio
- Dejar una asignatura para más adelante — la que abandonas en octubre es la que te come abril entero
- No abrir un examen de años anteriores hasta mayo — el formato se entrena, y descubrirlo tarde cuesta puntos
- Estudiar solo lo que pondera — la media de bachillerato la hacen todas las asignaturas, también las que no entran en la fase voluntaria
- Medir el estudio en horas sentado — lo que cuenta son temas cerrados y preguntas contestadas sin mirar
Preparar la EVAU bien no significa vivir nueve meses en tensión. Significa lo contrario: repartir el trabajo de forma que en mayo estés repasando en vez de aprendiendo. Los que llegan tranquilos a junio no son los que más horas hacen la última semana, son los que llevan desde septiembre cerrando temas uno a uno. Empieza por el paso uno: pon la fecha y mira cuántos días quedan. Son más de los que crees.
Lleva tu segundo de bachillerato en una sola app. Aprofy te da la cuenta atrás hasta la EVAU con widget en la pantalla de inicio, tus asignaturas y temas, un timer que registra las horas solo y el boletín donde apuntas cada nota. Gratis en la App Store.
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